NORMAL es un minorista europeo muy apreciado y de rápido crecimiento, conocido por sus productos de primera necesidad a precios asequibles y por superar los límites del entretenimiento en el comercio minorista.
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Normal's goal for Black Friday was to make it feel like an adventure, not a price fight.
En lugar de otra venta a la baja, NORMAL quería un programa que atrajera a la gente, les siguiera el juego y les recompensara independientemente de su rendimiento.
La misión: transformar el caos del Black Friday en un reto colaborativo impulsado por una historia en el que los espectadores dirigen activamente el resultado en tiempo real y se les recuerda en el caos de la promoción del Black Friday.
Eche un vistazo a algunos de los mejores momentos del espectáculo en directo aquí:
¿Cómo organizó Normal su Black Friday Live?
Welcome to “The Great Escape” where the two hosts Line and Martin opened the show inside a makeshift jail cell. Their cameraman, Mike - who “hates Black Friday” - has locked them in. The only way out?
The audience needs to free them. Across the screen are 13 iron bars, each tied to a puzzle that needs to be solved on the live show. Every time viewers crack a riddle, a bar disappears, and the hosts get one step closer to freedom. The challenges ranged from quick math and sequence sorting to Morse code deciphers and a frantic “who gets the iced coffee first?” showdown - short, punchy, and perfect for real-time play.
La configuración paso a paso:
Entre bastidores, el formato se basó en las mejores prácticas de la compra en directo: ritmo ajustado, indicaciones claras en pantalla, reglas dinámicas en la parte inferior de la pantalla y entregas rápidas a los anfitriones para mantener la narración -y el chat- en movimiento.

Un Viernes Negro del que la gente no podía dejar de hablar
"The Great Escape" convirtió el programa en directo de NORMAL en un espectáculo imprescindible: una mezcla de programa de juegos, escape room y juerga de compras que convirtió a los espectadores pasivos en compañeros de equipo activos. Con 13 desafíos crecientes, premios revelados y un alocado sorteo final, el programa cumplió:
Normal convirtió el Viernes Negro de ruido en una historia. Los anfitriones estaban "atrapados" y sólo el público podía liberarlos, lo que daba al evento un argumento claro y una razón para quedarse.
El programa se desarrollaba a través de 13 pequeños retos que creaban momentos recurrentes de atención y recompensa. La participación era sencilla: los espectadores tecleaban la palabra clave y ya estaban dentro.
La prueba social en tiempo real mantuvo el impulso, ya que las llamadas en directo y los ganadores visibles aumentaron el entusiasmo y la credibilidad. Y al final todos salieron ganando: tanto si los espectadores superaban los acertijos como si no, todos recibían un regalo, lo que mantenía el sentimiento por las nubes y a la marca en lo más alto de la mente.
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